Vivimos siempre corriendo. Entre el trabajo, las responsabilidades, el móvil sonando constantemente y esa interminable lista de cosas por hacer, encontrar un momento para nosotros mismos se ha convertido casi en un lujo.
Hace poco redescubrí algo que hacía de pequeña y que, sin esperarlo, se ha convertido en uno de mis momentos favoritos del día, colorear.
No hablo de hacerlo para crear una obra de arte ni de buscar la perfección. esto no es un concurso. Hablo simplemente de sentarme unos minutos con un libro para colorear, mis lápices favoritos (yo no suelo utilizar rotuladores) y dejar que el tiempo pase.
